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La pandemia del plástico intensifica la crisis ecológica

By 04/05/2021No Comments

Desde el comienzo de la pandemia del coronavirus, se calcula que se utilizaron 129.000 millones de mascarillas médicas por mes en todo el mundo.

Con la llegada del coronavirus, la mayoría de los países establecieron estrictos confinamientos con el objetivo de disminuir la cantidad de contagios y así evitar el colapso sanitario. Estas medidas posibilitaron reducir el impacto del cambio climático en términos de emisiones de carbono, que entre marzo y abril de 2020 cayeron a cifras récord.
Pero a medida que los países comenzaron a reabrir sus economías y las restricciones se hacían menos estrictas, las emisiones volvieron a crecer. Según información de la Agencia Internacional de Energía, en diciembre de 2020 las emisiones de carbono tuvieron un aumento del 2,1% en comparación con 2019.
Si bien este incremento de las emisiones de carbono eran esperables en cuanto se reabrieran las economías, la desestimación de la población mundial a las innumerables advertencias de los ambientalistas por la pandemia de plástico que se avecinaba, intensificó considerablemente la crisis ecológica. Máscaras médicas, jeringas, hisopos, botellas de alcohol y antibacterial, así como guantes desechables, ahora se ven en todas las costas y ciudades del mundo, sin contar todo el plástico que hemos usado en el último año por considerarlo un elemento más higiénico y con menos probabilidad de transmitir la COVID-19.
“Hay varios reportes de la coalición mundial Break Free from Plastic que confirman los graves retrocesos que tuvo el mundo frente al manejo de los desechos plásticos en medio de la pandemia. Además, hubo una campaña muy fuerte de la industria del plástico sobre el hecho de que usar este material era más seguro, cuando hay varios estudios científicos que no confirman esta teoría sino que la descartan”, aseguró Maria Esther Briz, bióloga ecuatoriana especializada en sistemas de gestión ambiental y directora de proyectos en Mingas por el Mar, organización que está enfocada en la polución marina por plásticos.
Un reciente estudio llamado Las implicaciones del COVID-19 en el medio ambiente y las condiciones psicológicas publicado por los científicos chinos Yan Wanga y Qingwang Xue afirma que “cuando las máscaras usadas se desechan a voluntad y entran al medio ambiente, pueden emitir micro/nano fibras plásticas al área terrestre, afectando así el crecimiento de especies terrestres y cultivos… Una vez que las máscaras llegan al océano, estos desechos pueden confundirse con alimentos y ser consumidos por especies marinas. Además, la deposición del suelo y la acumulación marina afectarían negativamente a los cultivos y peces, que son las principales fuentes de alimento para los seres humanos”.

La tensión entre lo necesario y lo peligroso

En junio de 2020, un estudio publicado por Environmental Science & Technology estimó que 129.000 millones de máscaras médicas han sido usadas cada mes en todo el mundo durante la pandemia. En este punto radica un conflicto importante debido a que si bien sabemos que el uso de mascarillas junto al lavado de manos y el distanciamiento son las medidas más efectivas para evitar el contagio, el descarte masivo y a gran escala de las mascarillas plásticas son la causa principal de la pandemia plástica que azota al planeta. Por eso las campañas de sensibilización pretenden que la población reduzca el consumo de plástico de un solo uso.
Para Briz, “es importante entender que la contaminación por plástico no solo se da cuando este material es un residuo, sino desde la explotación de materias primas como el petróleo. Entonces más que enfocarnos en el reciclaje, que es algo imposible, debemos poner el foco en la reducción de la desechabilidad”